El problema de EE. UU. no son los aranceles, porque para el consumidor estadounidense que quiere nuestro aceite, pagar 2 dólares más por una botella que hoy cuesta 18 no supone prácticamente nada. El verdadero problema es, más bien, la campaña que Estados Unidos ha emprendido contra las indicaciones geográficas, patrimonio de la agroalimentación italiana y, en particular, del aceite de oliva virgen extra. Porque negar la identidad inevitablemente abriría el camino a lo indistinto, a lo idéntico, con la consiguiente caída de precios para un sector, el del aceite de oliva, que ya padece sus propias consecuencias.

Palabras de Fabrizio Filippi, presidente del Consorcio para la Protección del Aceite de Oliva de la Toscana IGP intervino en Bibbona en la reunión promovida por Op Confoliva. La elección de Bibbona no fue casual, sino un homenaje a Francesco Peccianti, primer presidente del Consorcio de Protección, según recordó Pier Luigi Silvestri, presidente de la Op quien explicó el propósito de una iniciativa –acogida en el Municipio con saludos del alcalde Massimo Fedeli – que se enmarca dentro del proyecto de promoción de esta producción emblemática de la olivicultura regional.
Un buque insignia que se enfrenta al problema de la producción insuficiente. Un aspecto en el que hubo plena convergencia entre El propio Filipos ed el presidente regional de Confagricoltura Marco Neri, coincidiendo ambos en que es necesario aumentar la materia prima a procesar porque el mercado de este tipo de aceite de oliva virgen extra está en constante crecimiento, tanto es así que los 35 mil quintales de producto certificado no será suficiente para responder la pregunta.

Un aumento que sin duda pasa en el recuperación de olivares abandonados, pero también de la conciencia de que La producción requiere nuevas instalaciones y en este contexto el súper intensivo, o menos brutalmente elolivo creciendo en la pared, ofrece importantes respuestas numéricas. Un compromiso necesario Respetando las variedades y la calidad toscanas. En este sentido se recordó que Encinas de Corno y Maurino Se tratan de dos cultivares autóctonos que se adaptan muy bien al cultivo superintensivo del olivo.
También destacó la necesidad de productos adicionales. Paolo Mariani, presidente de Assofrantoi, subrayando la importancia de una agregación del propio producto y citando los casos de Toscana y Sicilia como modelos. Modelos posibles gracias a organizaciones de productores, como el caso de Op Confoliva, que apoyan y sostienen a los pequeños productores de olivos para que juntos creen una masa crítica para llevar al mercado.

Las intervenciones fueron seguidas de una saboreo por un catador profesional para conocer y reconocer la IGP Toscana, con sus cualidades únicas, utilizando las técnicas de cata del aceite de oliva virgen extra. El evento se realizó en el marco de la intervención SRG10 “Promoción de productos de calidad” del Complemento para el Desarrollo Rural de Toscana 2023/2027, cofinanciado con el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader).



















