por Gennaro Giliberti
Georgofili.info
El olivicultura italiana, que siempre ha sido un símbolo de excelencia agroalimentaria, hoy está llamado a afrontar desafíos complejos. La progresiva pérdida de competitividad respecto a los mercados internacionales, unida a los efectos del cambio climático, la propagación de enfermedades vegetales como la Xylella fastidiosa y la obsolescencia de gran parte del patrimonio productivo, ha hecho necesaria una intervención orgánica para relanzar el sector.
A ello se suman problemas estructurales: fragmentación territorial, limitado relevo generacional y obsolescencia de las plantas, a menudo poco mecanizables y poco productivas, a los que se suma la competencia cada vez más fuerte de países como España, Túnez, Grecia y Marruecos, capaces de innovar su sistema de cultivo del olivo, con plantas intensivas y superintensivas y tecnologías avanzadas.
El patrimonio olivarero italiano es muy variado, e incluye en su interior muchos tipos diferentes de olivicultura (hasta el punto de que podemos hablar verdaderamente de "olivicultura") por muchos factores, entre ellos: pendiente del terreno, presencia de terrazas, distancias de plantación, edad de las plantas, uso de variedades autóctonas menores u otras de uso más extendido, incluidas algunas extranjeras, disponibilidad de agua de riego, certificación de origen, etc.
Italia, sin embargo, cuenta con puntos fuertes inigualables: un patrimonio genético rico en biodiversidad, la capacidad de producir aceites EVO de excelente calidad y un profundo vínculo con el territorio, que confiere singularidad a la producción. Por ello, un Plan Nacional Plurianual del Aceite de Oliva es esencial para superar los problemas críticos y transformar el sector en un motor de crecimiento económico, sostenible y cultural. Con este espíritu, la Región Toscana ha promovido una fuerte convocatoria, tanto hacia las demás regiones como hacia el Ministerio de Agricultura, con una propuesta que ha sido ampliamente compartida y ha constituido la propuesta regional del Plan.
Los retos estructurales de la olivicultura italiana
La olivicultura italiana se distingue por la gran variedad de tipologías de cultivo, que se pueden resumir sustancialmente en tres modelos principales:
• Cultivo marginal del olivo: desarrollado en zonas montañosas con pendientes superiores al 25%, caracterizado por una escasa mecanización, una elevada tasa de abandono y una producción destinada mayoritariamente al autoconsumo o a la venta local, presencia generalizada de tallos múltiples obtenidos a partir de rebrotes post-heladas '85 en el centro-norte de Italia, participación limitada en la facturación de la empresa (generalmente complementaria a la viticultura), prensado normalmente fuera de la empresa. Esta tipología es especialmente vulnerable al abandono, con graves consecuencias ambientales y paisajísticas.
• Cultivo tradicional del olivo: con densidades inferiores a 250 plantas por hectárea, sistemas con esquemas de plantación tradicionales, métodos de cultivo poco o ningún controlado (rebrote después de las heladas de 1985, especialmente en Italia central) y uso limitado de la mecanización. En muchas zonas, este tipo de cultivo representa un cultivo complementario a la viticultura u otras actividades agrícolas corporativas.
• Cultivo de olivos en alta densidad: Desarrollado en terrenos planos o de baja pendiente, con densidades superiores a 250 plantas por hectárea y un grado de mecanización medio-alto, desde la poda hasta la cosecha.
Esta diversidad es a la vez un recurso y una cuestión crítica. Si bien por un lado permite una producción variada y típica, por otro hace compleja la realización de intervenciones unívocas. El abandono de los olivares marginales, en particular, es un fenómeno preocupante. No sólo reduce el potencial productivo del sector, sino que también conlleva graves consecuencias ambientales: pérdida de biodiversidad, inestabilidad hidrogeológica y riesgo de incendios.
Ante estas cuestiones críticas, Las principales fortalezas de nuestro sector oleícola, en los que debemos centrarnos para el relanzamiento, son losExperiencia de los productores Al proporcionar un aceite de alta calidad, un producto fuertemente vinculado a la tipicidad/territorialidad/identidad, la Disponibilidad de variedades nativas valiosas (biodiversidad), así como la Valor nutricional y para la salud de nuestros aceites de oliva virgen extra de alta calidad. En esta perspectiva, también la Papel medioambiental y paisajístico del olivar Es un elemento de valorización del territorio y por tanto del producto.
Al abordar el camino que hay que recorrer para la renovación esencial del sector, debemos preguntarnos, por tanto: doble gol, por un lado, aumentar la competitividad de las empresas, sin renunciar, por otra parte, a la calidad, Para tipicidad y la sostenibilidad que califican nuestros productos. Una estrategia basada exclusivamente en la reducción de costes y en la colocación de productos en la franja de precios más bajos nos vería de hecho como perdedores desde el principio, aunque sólo sea por las características morfológicas del territorio nacional, extremadamente heterogéneas en comparación con nuestros principales competidores en los mercados mundiales (por ejemplo, multis, el cultivo del olivo muy extendido en la región española de Andalucía).
Por lo tanto, es necesario desarrollar y promover una “Sistema mixto de cultivo del olivo”, capaz por una parte de garantizar, en zonas aptas para el cultivo intensivo y de alta densidad del olivo, alta producción a menores costos; por otro lado Mejorar el enorme patrimonio genético del que disponemos y la gran variabilidad ambiental, orientándolos hacia producciones excelentes. En última instancia, se trata simplemente de aplicar el modelo de cultivo correcto a diferentes situaciones.
El sector del aceite de oliva, si se reestructura adecuadamente, podría representar un importante motor de crecimiento económico y productivo, dentro del sector primario, considerando también que la actual producción de aceite de oliva y/o la producción de aceitunas de mesa no es capaz ni siquiera de satisfacer la mitad de la demanda interna existente en el mercado. Por último, en el último año, junto a la contracción de la producción nacional de aceite de oliva y a un aumento general de los precios al consumo, en muchos casos triplicados, hemos asistido a una contracción del consumo, y de las exportaciones, que sin embargo siguen presentando amplios márgenes de desarrollo, gracias también al efecto "sustitución" de las grasas animales.
Para demostrar el interés de los operadores por el desarrollo de la cadena de suministro, conviene recordar el éxito de la reciente intervención del PNRR, que a través de la medida "Renovación de las almazaras" Se han planificado aproximadamente 900 almazaras, con un gasto total de casi 300 millones de euros y una contribución solicitada de más de 180 millones de euros (frente a los 100 millones disponibles). Esta medida, una vez concluida, se convertirá en una clara fortaleza de la cadena de suministro nacional.
Obviamente las consideraciones que aquí se hacen conciernen a toda la cadena de suministro, no sólo declinada en la producción de aceite de oliva, sino también encaminada a la producción del producto de mesa; Esto también sirve para permitir a las empresas, especialmente en sectores con una fuerte vocación, diversificar su oferta, compensando así los posibles márgenes perdidos en la producción de petróleo.
Para relanzar el sector del aceite de oliva, una plan estratégico nacional, con una perspectiva de al menos diez años, orientada al desarrollo de todos los eslabones de la cadena de suministro, desde el más ascendente hasta el más descendente, con un enfoque “Antes de la granja, más allá del tenedor”.
La existencia de diferentes tipologías de olivicultura (y de olivareros) hace necesario identificar estrategias de intervención diversificadas, en función de las tipologías de olivares y de los sujetos a los que van dirigidas, sin descuidar no obstante ninguna de las tipologías existentes, pues cada una asume importancia, tanto por los aspectos productivos y económicos, como por los ambientales, paisajísticos e hidrogeológicos.
¿Qué intervenciones estratégicas para el relanzamiento?
La reactivación del sector requiere un enfoque integrado que incluya investigación, innovación, formación y promoción. A Plan Nacional del Olivo Debe abordar las criticidades estructurales y mejorar la excelencia. La propuesta se divide en:
1. Vivero de olivos e innovación genética
El vivero representa el punto de partida para la renovación de los olivares italianos. Las intervenciones clave incluyen:
• Producción de plantas certificadas: garantizar la calidad genética y sanitaria mediante sistemas avanzados de certificación y trazabilidad, como el uso de microchips y la caracterización genética.
• Selección de nuevas variedades: desarrollar variedades resilientes al cambio climático y a las enfermedades de las plantas utilizando Técnicas de Evolución Asistida (TEA). La biodiversidad autóctona italiana debe ser el punto de partida.
• Técnicas innovadoras de vivero: promover la micropropagación in vitro para aumentar la disponibilidad de plantas de alta calidad a costos reducidos.
2. Nuevas plantas y replantación racional
Para aumentar la productividad y la competitividad del sector, el Plan debe fomentar:
• La creación de nuevas plantas en zonas adecuadas, prefiriendo variedades autóctonas certificadas.
• La introducción de distancias de plantación regulares y sistemas de conducción que faciliten la mecanización, reduciendo los costos de producción.
• La reconversión de plantas obsoletas, con el objetivo de garantizar una gestión más eficiente y sostenible.
3. Infraestructura de riego y gestión del agua
El riego es un elemento clave para la resiliencia del sector. Las inversiones deberían centrarse en:
• Cuencas consorciadas para acumular y distribuir agua.
• Fertirrigación para optimizar el uso del recurso hídrico.
• Simplificación burocrática para facilitar la creación y mantenimiento de embalses de riego.
4. Recuperación de olivares abandonados
La recuperación de los olivares marginales es esencial para preservar el paisaje y la biodiversidad. Las propuestas incluyen:
• Incentivos económicos para el mantenimiento y gestión de olivares marginales.
• Proyectos de recuperación que involucran municipios, asociaciones e instituciones de investigación.
• Deducciones fiscales por intervenciones de restauración de infraestructuras como terrazas y muros de piedra seca, como la devolución por parte de los municipios de una parte del impuesto turístico, para intervenir o incentivar la recuperación de mampostería y arbolado con fines de prevención de riesgos hidrogeológicos y de incendio.
5. Innovación y transformación tecnológica
La modernización de las instalaciones de procesamiento y almacenamiento es crucial para garantizar la calidad y la seguridad de los alimentos. Se propone:
• La difusión de tecnologías para el tratamiento ecosostenible de los subproductos del petróleo (orujos, aguas de vegetación).
• Certificaciones avanzadas basadas en tecnologías de análisis rápido de la calidad del aceite.
6. Agregación y cooperación
Fortalecer el papel de las Organizaciones de Productores (OP) es esencial para:
• Planificar y organizar la producción y el suministro.
• Implementar proyectos integrados de cadena de suministro, con inversiones en instalaciones modernas.
7. Certificaciones de calidad (DOP e IGP) y de sostenibilidad (ecológica, integrada, etc.)
Para la caracterización de un producto identitario territorial son cruciales:
• reforzar los incentivos para los sistemas de certificación ya establecidos (DOP e IGP, pero también orgánico, producto de montaña, SQNPI integrado, Equalitas, etc.)
• Integrar sistemas instrumentales de monitoreo de calidad, rápidos, objetivos, seguros y replicables, para la identificación analítica de los principales atributos sensoriales y nutracéuticos, orientados a potenciar una producción de alta calidad;
• desarrollar otras certificaciones para la sostenibilidad social y los aspectos de salud de los productos (por ejemplo, el alto contenido de biofenoles, importantes sustancias antioxidantes naturales normalmente presentes en los aceites EVO de alta calidad)
• desarrollar la producción y comercialización de aceites monovarietales, para ayudar a la gente a valorar la riqueza de la biodiversidad presente en nuestros olivares
• intensificar los controles de la conformidad de los productos comercializados y entregados a la gran distribución y de su etiquetado, introduciendo controles extraordinarios sobre los operadores comerciales y de comercio electrónico, además de los programas normales de control sobre los operadores del sector
8. Promoción e internacionalización de empresas
El Plan tiene como objetivos:
• Educar a los consumidores sobre el valor cultural y nutricional del aceite de oliva virgen extra.
• Promover el turismo petrolero, integrando itinerarios culturales y gastronómicos.
• Colaborar con ICE y MAECI para ampliar la presencia en mercados externos a través de ferias, campañas promocionales y plataformas en línea.
9. Innovación e investigación
El Plan, teniendo en cuenta tanto los aspectos técnicos como los económicos, promueve acciones de investigación, innovación y transferencia, dirigidas a identificar:
• las zonas más adecuadas, las variedades autóctonas que mejor se adaptan a la intensificación del cultivo (por entrada temprana en producción, reducción de vegetación, etc.), a los cambios climáticos (altas temperaturas, sequía) y que son menos susceptibles a las principales adversidades del olivo (mosca, Xylella, etc.);
• los sistemas de conducción y los distanciamientos de plantación más adecuados en función de la necesidad de mecanizar la poda y la cosecha;
• técnicas de riego que permitan el uso más racional de los limitados recursos hídricos disponibles;
• técnicas de manejo de suelos, fertilización y control de plagas más adecuadas para contener el uso de productos químicos sintéticos, también mediante la adopción de técnicas de agricultura de precisión
• nuevas moléculas caracterizadas por una buena eficacia en el control de moscas, bajo impacto ambiental y baja toxicidad para humanos y animales
• cualquier portainjerto enanizante
• estudio en profundidad de las características cualitativas de los aceites de oliva vírgenes extra, de las características hedónicas y nutracéuticas para la identificación de aceites de oliva vírgenes extra de alta calidad;
• huella de carbono y olivicultura: crear directrices claras y estandarizadas para la evaluación de la huella de carbono en los diferentes sistemas de olivicultura.
• nuevas tecnologías para la valorización de los subproductos obtenidos en las almazaras
• métodos instrumentales para la identificación analítica de los principales atributos sensoriales, con el objetivo de apoyar y agilizar el método de evaluación organoléptica, apoyándolo con sistemas de detección rápidos, más fiables y repetibles, para ser utilizados, por ejemplo, en el cribado masivo de productos en el mercado y para valorizar producciones de máxima calidad.
• modelos de plantación intensiva de alta densidad con cultivares nativos (300-800 plantas/ha) e intensiva (>800 plantas/ha) apta para poda y cosecha mecánica continua
• medios técnicos y estrategias encaminadas a una gestión más sostenible de los olivares tradicionales
• innovaciones organizativas que permitan agrupar a los pequeños productores, dándoles fuerza para competir en diferentes contextos de mercado y con mayor satisfacción económica.
• reutilización de subproductos de origen olivarero (desde cosmética, a nutracéuticos, a farmacopea, etc.)
10. Formación y consultoría
El plan tiene como objetivos:
• reforzar las medidas dirigidas a la formación de los operadores del sector (técnicos, podadores, productores, molineros, consumidores, restauradores, cocineros, etc.), así como las dirigidas al asesoramiento y a la transferencia de innovación.
• implementar la formación de técnicos capaces de garantizar el correcto planteamiento y aplicación de actividades innovadoras en el sector de la olivicultura avanzada, la agricultura de precisión, por tanto en los campos específicos del vivero, el cultivo, la extracción y la comercialización
• evaluar la posibilidad de introducir en el sistema de Institutos Técnicos Agrarios una nueva especialización en olivicultura y producción de aceite, como ya ha ocurrido en el pasado en el sector vitivinícola y enológico
• promover la difusión de una serie de tecnologías 4.0 y de agricultura de precisión, orientadas a la monitorización, mejora de la eficiencia y optimización de la producción
• potenciar los comités profesionales de cata de aceites, a través de los cuales es posible organizar cursos de formación cualificados y sesiones prácticas de cata.
• desarrollar campañas de marketing dirigidas a promocionar y valorizar el aceite de oliva virgen extra de alta calidad, producido según criterios sostenibles, resaltando no sólo las características nutracéuticas, sino también la responsabilidad medioambiental y social.
• mantener una red de asistencia técnica en la zona capaz de garantizar la transferencia de innovación y asesoramiento a las empresas agrícolas en los temas de mayor interés (fitopatología, agronomía, calidad del aceite, etiquetado, etc.).
Conclusiones
Un Plan Nacional del Aceite de Oliva, apoyado por una financiación adecuada y una coordinación eficaz, puede transformar los desafíos actuales en oportunidades. Para ello, parece necesario constituir y convocar una mesa nacional del aceite de oliva, en la que se pongan en común con toda la cadena de suministro los objetivos para el relanzamiento del sector.
En resumen, el Plan pretende poner a disposición de los operadores oportunidades de financiación adecuadas, en particular:
• una medida de apoyo a la inversión, con prioridades y recursos adecuados, financiar los viveros de olivos, la reestructuración y reconversión de los olivares, su riego, la modernización de las plantas de transformación y comercialización y la agregación;
• una medida ambiental, con prioridades y recursos adecuados, para apoyar el cuidado de los olivares con valor predominantemente ambiental y paisajístico y para la recuperación de los olivares abandonados;
• una medida de apoyo a las iniciativas de promoción, internacionalización, comunicación e información, con prioridades y recursos adecuados para financiar la valorización de las certificaciones de calidad, sostenibilidad y aspectos de salud;
• una medida para apoyar proyectos de investigación e innovación;
• una medida para apoyar las actividades de formación y consultoría.



















