por Francesca Gambin, Roberta Ruggeri, Sonia Ziviani
Oficina Económica de Aipo
Il sector petrolero no está experimentando una fluctuación de precios normal, sino una cambio profundo que llega directamente a los estantes de la gran distribución.
Hoy en día el consumidor se enfrenta a Dos propuestas alejadas entre sí: Por un lado Mezclas UE/Extra UE a unos 5 euros el litro; por otra parte la100% Virgen Extra Italiano como en supera los 12 eurosEn el medio, casi nada.
Esto es lo que llamamos un fractura del mercado, con una banda intermedia faltante que genera confusión y, por momentos, sospecha.
Estas tijeras No es el resultado de una especulación repentina, ma de un desalineamiento competitivo que dividió el Mediterráneo en dos modelos económicos.
Debemos ser claros, No estamos comparando el mismo producto vendido a dos valores diferentes, sino la coexistencia de dos lógicas de producción opuestas..
Por un lado encontramos El modelo cuantitativo, liderado por lugares como España y Túnez, donde la producción en masa ha arrastrado los precios hacia abajo siguiendo la lógica del mercado bursátil mundial.
Por otro lado tenemos El modelo italiano de valor territorial, que optó por no perseguir el declive para no caer por debajo de su punto de quiebre.
El petróleo italiano no sólo incorpora mayores costos, sino rigurosos estándares de calidadcomo uno selección de aceitunas más estricta, una cadena de suministro corta y rastreable y un perfil sensorial que la producción industrial en masa no puede replicar.
A ello se suma la calidad intrínseca de un aceite obtenido de aceitunas sanas, recogidas en el momento oportuno y prensadas en pocas horas.
Nos encontramos ante una elección entre el valor ambiental y la calidad por un lado y la cantidad industrial por otro.
Si el aceite italiano tuviera que competir con productos que cotizan a 5 euros, toda la cadena de suministro nacional se derrumbaría en el espacio de una sola temporada de cultivo de aceitunas.
Por encima del umbral de doce euros por litro no solo compramos alimentos, sino Un ejemplo de economía ambiental.
En el interior de esa botella conviven el mantenimiento de los muros de piedra seca, la gestión de los olivares centenarios, la protección del paisaje rural y la estabilidad hidrogeológica de nuestras colinas, junto a la calidad intrínseca de un aceite obtenido de aceitunas sanas, recolectadas en el momento adecuado y prensadas en apenas unas horas.
El olivarero ya no es sólo un productor, sino un guardián del territorio y un garante de la calidad alimentariaApoyar ese precio no significa sólo elegir la calidad (con sus beneficios nutricionales y saludables), sino también financiar la continuidad de un paisaje y un saber técnico que no se pueden industrializar.
El verdadero árbitro del aceite de oliva y del sistema oleícola nacional sigue siendo el consumidor. Elegir una botella de más de 12 € no debería considerarse un "sobreprecio", sino una prima de seguro para el futuro de la región y la calidad de lo que ofrecemos. Elegir una botella de 5,50 €, en cambio, responde a una lógica puramente de oferta, a menudo dictada por las limitaciones del presupuesto familiar. La sostenibilidad del sistema es frágil Y la elección del consumidor, delante del lineal, puede ayudar a que la olivicultura italiana siga siendo vital o la deje en un estado de progresiva fragilidad.



















