di Gennaro Sicolo
Presidente de Italia Olivicola
Como todos sabemos, la olivicultura en la actualidad no trae consigo una rentabilidad capaz de generar atractivo. Si no hay atracción, no se genera ese deseable mecanismo de relevo generacional capaz de activar caminos de innovación mucho más rápidos. Y, sin innovación, no hay futuro, como confirma la reducción de los olivares en Italia según los primeros datos facilitados por Istat en el 7º Censo Agrario.
El costo de un litro de aceite no alcanza para cubrir los costos de producción que en algunas zonas del país son muy altos. Si al esfuerzo y a las enormes dificultades para llevar adelante el cultivo, sobre todo en zonas orográficamente nada sencillas, le sumamos la escasa rentabilidad, dictada por dinámicas de mercado demasiado severas para la producción, probablemente el fenómeno del abandono se vuelve más real y con ello es fisiológico que la superficie del olivar se encuentre en una fase regresiva, en cuanto a extensión.
Sabemos que el mercado no premia, pero todavía estamos lejos de una organización eficiente de la producción capaz de traer beneficios a las empresas. Hay, sin embargo, otros países con tendencias crecientes porque han realizado inversiones en reestructuración de sistemas y regeneración de plantas. Por eso reitero que es necesario un camino de organización e implicación de todos los actoresde la producción a la política.



















